El conocimiento de la Tierra,
dimensiones, estructura y composición, así como sus propiedades físicas y el
papel de nuestro planeta en el sistema solar son algunas de las cuestiones que
trata la Geofísica.
Todas las investigaciones de las
distintas ciencias que comprende la Geofísica han tenido en un principio el
objetivo de describir y conocer la Tierra y los fenómenos físicos observados.
Pero también ha sido un objetivo de la Geofísica el conocimiento del interior
de la Tierra, de las propiedades fisicoquímicas de sus materiales y en general
la constitución interna del planeta. El desarrollo espectacular en las últimas
décadas, tanto de la instrumentación como de la tecnología de observación desde
satélites y cohetes, ha permitido una observación más profunda del entorno
externo de la Tierra, así como la utilización de explosiones nucleares y
técnicas de procesado de señales ha permitido un conocimiento más refinado de
su interior más profundo.
Muchos de los avances tecnológicos
nos han permitido con más facilidad conocer nuestro planeta, tanto la parte
externa como la interna. Algunos de los descubrimientos que se han realizado en
el mundo sobre el planeta en que vivimos son:
1. Se descubrió que la tierra posee núcleo que la mantiene viva.
2. Se pueden medir los terremotos, gracias al sismógrafo.
3. Composición de la tierra.
4. La edad de las rocas. Por medio de su composición química.
5. Profundidad de los océanos.
6. Gracias a los satélites. Que fueron enviados al espacio, se descubre
la posición exacta de los continentes. y como es la imagen real de nuestro
planeta.
7. Se estudian los cambios climatológicos que sufre el planeta. Y el
motivo que lo causa.
8. Se puede medir,
el calor, el frio, la humedad, entre otros. Gracias a la tecnología.
Llego a la conclusión que gracias a los avances tecnológicos, la
geofísica ha evoluciona, y se han hecho muchos descubrimientos sobre la tierra.
Ya que es más fácil buscar y encontrar información sobre nuestro planeta. Y así
ir evolucionando. Tanto en conocimientos como en la preservación de nuestro
planeta.
Ya que hoy en día están sucediendo cambios en nuestro planeta, y tenemos
que prevenir posibles sucesos.
Imagen de las capas de la tierra.
Esto se debe a la tecnología.
En la década de los 90, surgieron dos conceptos que empezaron a
ser mencionados en los discursos públicos debido a que estaban relacionados con
el manejo del crecimiento urbano y la instrumentación del desarrollo turístico:
a) el impacto ambiental generado por tal desarrollo económico y social y b) la
sostenibilidad temporal de tal desarrollo. La importancia de la aplicación
global de estas dos mociones en los estudios avanzados de los ecosistemas
marinos y terrestres, creció como consecuencia de las persistentes advertencias
científicas de que la atmósfera de nuestro planeta estaba calentándose debido a
la intervención humana, es decir padeciendo el terrible fenómeno conocido como
efecto de invernadero con impactos sobre los glaciares, los mares y el clima.
Las proposiciones de impacto ambiental y sostenibilidad temporal
implicaron la participación activa de la ciencia en todas las escalas del
desarrollo urbano y de proyectos de alta tecnología. Y bajo las amenazas del
cambo climático global luego de la cumbre de Tokio, ya no había lugar para la
improvisación y la arbitrariedad en esos procesos de enorme impacto sobre los
patrimonios natural y cultural. El Estado mexicano se adhirió finalmente a la
aplicación institucional de los dos conceptos, y el gobierno federal
empezó a ponerlos en práctica en varias regiones a distintas escalas.
Últimamente, se ha incorporado también a algunas políticas públicas otro
requerimiento que, en nuestra opinión, esta implícito o es parte de los dos
primeros y que se conoce como riesgo ambiental.
Los temas de discusión a partir de los conceptos señalados son
apasionantes y dan lugar reflexiones mucho más amplias, pero nuestro interés
actual es menos altruista ya que se concentra en analizar si la Península de
Yucatán cuenta con la infraestructura y el repertorio científico que permitan
manejar los impactos ambientales, avanzar en términos de sostenibilidad y
reducir los riesgos ambientales, frente al explosivo crecimiento urbano y el
desarrollo turístico en la costa. Sin lugar a dudas, la debilidad científica en
nuestra región a pesar de los esfuerzos de la UNAM, el Cinvestav, etcétera,
sería determinante de la inoperancia cotidiana de estas mociones frente a los
problemas de sostenibilidad, especialmente a partir de casos como los proyectos
de infraestructura portuaria y los desarrollos turísticos
Premium.
Los Problemas de Sostenibilidad y la Situación Actual
En la costa de la Península de Yucatán, estamos viviendo una etapa
de crecimiento urbano y desarrollo turístico sin precedentes en nuestra
historia moderna. Ello es bastante promisorio para nuestra gente más necesitada
y también para el avance económico en general. Sin embargo, debemos admitir que
a los científicos nos corresponde estar atentos de lo que ocurre en la vida
pública con nuestro patrimonio natural y nuestro legado cultural; no
deslumbrarnos con las obras de infraestructura portuaria y los servicios del
turismo Premium que ahora impulsan las autoridades, debido a que estos
proyectos tienen lugar en una región carente de leyes que impongan la
sostenibilidad a todos los niveles y bastante pobre en el suministro recursos
naturales. Una situación que además es causante de que la Península sea también
la más región vulnerable a las amenazas ambientales y sociales preconizadas por
los científicos.
Si nos interesa sin cortapisas que el crecimiento urbano y el
desarrollo turístico puedan perpetuarse en Yucatán, Quintana Roo y Campeche, es
decir que sean sostenibles en términos ecológicos y sociales, nuestra
preocupación científica y política debe considerar las siguientes preguntas: 1)
¿estamos respondiendo a los problemas inmediatos que se nos presentan con
soluciones tácticas bien intencionadas, pero carentes del requerimiento básico
para vislumbrar las consecuencias perjudiciales, es decir tenemos las bases
científicas que justifiquen la racionalidad de los procesos instrumentados? Y
si ello fuera el caso, 2) ¿la ciencia disponible en la región es capaz de
lidiar con los daños patrimoniales y los reclamos ciudadanos que ocasionan las
iniciativas urbanas de los gobiernos y los proyectos turísticos a corto,
mediano y largo plazo?
Hasta la década de los 70, la vida económica y social en la
Península era la típica de una región agraria, relativamente aislada y bastante
apacible a pesar de los recursos naturales limitados, además de explotados de
modo artesanal y con mentalidad apegada a los recursos terrestres - a pesar
corresponder a una península rodeada por agua y con enormes potenciales marinos
y costeros. Los únicos desarrollos a nivel industrial eran los relacionados con
el cultivo del henequén, el corte de madera declinando en la Colonia Yucatán, y
la extracción de petróleo en aumento en la Sonda de Campeche. El impacto de la
explotación de hidrocarburos sobre los patrimonios natural y cultural asociados
a este último recurso natural no renovable, modificó radicalmente el tipo de
vida económica y social en Ciudad del Carmen. Y los desastres ocasionados hoy
día por la extracción petrolera en el Golfo de México, han sido letales para
los ecosistemas marinos y la biota de los mares y las costas. Muy poco o
casi nada tenemos contemplado en las leyes vigentes y en los programas de
protección civil frente a ese tipo de desgracias.
El primer reconocimiento oficial del enorme potencial marítimo de
la Península inició una nueva era de cambios económicos y sociales.
Correspondió este privilegio al desarrollo turístico costero de Cancún,
cuyo impacto socioeconómico a nivel global resultó ser una pequeña
muestra de su potencial turístico costero. Este modelo turístico y urbano se
transfirió en distintas escalas a todo el litoral costero de la región a pesar
de que -sin bases científicas y sin leyes que sancionaran la pertinencia de los
procesos impuestos a las comunidades mayas, al entorno selvático y al subsuelo
kárstico-, se llevó cabo según los cánones de las obras portuarias y los
servicios Premiun de otras regiones de los Estados Unidos y de Europa. Muy poco
pudo hacer entonces la ciencia peninsular frente a los problemas de sostenibilidad,
que actualmente se han tornado críticos debido a la contaminación antropogénica
en las costas y el acuífero, agregada a la pérdida persistente de playas y la
destrucción de humedales y arrecifes debido a los fenómenos extremos y el
ascenso del nivel del mar.
La ciencia Peninsular
Debido a que nuestro propósito es evaluar si nuestra ciencia
marina y costera está capacitada para proveer las bases para el manejo
sostenible del desarrollo urbano de su suelo cuando el mismo es usado para
fines de turismo y recreación costera, nos corresponde entonces cumplir con la
misión considerando que la Península de Yucatán ha sido catalogada en
términos socioeconómicos como toda costa; y que es la región más vulnerable del
país a las amenazas ambientales, en particular a las incidencias del
calentamiento global de la atmósfera y al ascenso acelerado del nivel del
mar.
Una idea de la magnitud y calidad de la ciencia que necesitamos
para dar respuestas a los impactos del crecimiento urbano y el desarrollo turístico
en Yucatán, Quintana Roo y Campeche, surge cuando reconocemos que nos hace
falta distinguir los aspectos centrales del ecosistema ambiental de los mares y
las costas. Este incluye al litoral marítimo: shore, playa y hinterland, ya que
ahí es donde se realiza el desarrollo urbano, y el impacto de los
procesos costeros que actúan sobre el mismo. Los procesos incluyen también los
estudios de las olas oceánicas, las corrientes, las mareas y la erosión
costera; los análisis geográficos y los estudios comprensivos, particularmente
en términos de procesos físicos en las playas a través de las influencias que
contribuyen a la variación del sistema de playas. Para captar en forma adecuada
nuestras debilidades frente a los daños patrimoniales ocasionados por las obras
de infraestructura y los desarrollos turísticos, podemos empezar a destacar
algunos tópicos científicos en los que tenemos que investigar de modo integral
y sistemático:
1 - Morfodinámica de la cara delantera y posterior del shore,
zonas de rompiente y derrame de olas, morfodinámica de la cara anterior y
posterior de la playa
2 - Ecología de playas
3 - Playas dominadas por forma y estructura, por las olas
4 – Estratificación de playa y duna
5 - Morfodinámica de barrera
6 - Riesgo y seguridad de playa (entre otros)
Estamos muy lejos de cumplir con esos requerimientos temáticos.
Nos costará mucha imaginación y se necesitará enorme respaldo de los poderes
del Estado para contar con al menos un experto en cada tema. Creemos que lo
mismo se aplica para los estudios de la componente socioeconómica de los
problemas de sostenibilidad en los tres estados peninsulares. Aquí conviene
destacar que esta conclusión no está basada en nuestras opiniones personales,
sino que es resultado de los estudios comparativos de las estructuras
académicas de universidades de países marítimos. Un concluyente ejemplo al
respecto, lo tenemos gracias a la incorporación del doctor Paul Blanchon en el
cuerpo académico de la Unidad Puerto Morelos de la UNAM. Porque su brillante
estudio paleográfico sobre el ascenso acelerado del mar, de renombre mundial en
la actualidad, es una pequeña muestra de lo que significa contar con expertos
en el tema en nuestra región.
La tarea por delante no es nada fácil, pues así pudiéramos
identificar y reclutar expertos marinos y costeros que necesitamos, nos
encontramos con la carencia de plazas calificadas y la insuficiencia fondos
para investigación, ya que la mayor parte del capital existente para la
ciencia en la Secretaría de Educación y el Conacyt, debe ser asignado a otros
campos de la ciencia y no se dispone de mayor cobertura financiera para los
requerimientos específicos de los estudios avanzados en estos campos. Prevalece
así la necesidad de contar con ellos desde una Ley de Costa Nacional y también
desde leyes de Costa en los Estados Marítimos. Otras acciones tácticas son los
avances que podamos hacer en estudios de la Comunidad Europea como las Playas
en Riesgo y el trabajo en marcha de las redes marinas y costeras. Por sobre
todas las iniciativas y leyes, prevalece la necesidad de un reconocimiento
federal de los intereses marítimos nacionales y regionales o estatales en el
caso de la Península de Yucatán.
Hace tiempo que, en la Unidad Mérida del Cinvestav, estamos
formando un grupo multidisciplinario, multisectorial de colegas y estudiantes
de grado y postgrado, con personal de distintos sectores de la ciencia, para al
menos ir concibiendo la importancia y magnitud del desafío que nos genera el
impresionante desarrollo urbano turístico y recreacional. Ya contamos con
valiosos colegas en el campo socioeconómico, pero nos falta mucho para remontar
las impresionantes debilidades regionales de la ciencia marina y costera. Hemos
propuesto a algunos de estos valiosos colegas a la Red de Medio Ambiente y
Sustentabilidad del Conacyt para tratar de hacer algo al respecto. En tal
sentido, se nos presenta una dificultad que no debemos soslayar o intentar
superarla con nuestra intuición, como es la ausencia del valor socioeconómico
de nuestro suelo, mismo que padecemos por no incorporar el concepto de
sostenibilidad en los estudios. Esto es lo que en la jerga moderna se
conoce como el valor de la organización territorial del suelo que incorpora
este concepto básico.
Para concluir, solo nos queda mencionar que pretendemos
desarrollar estos conceptos con información más detallada y más trabajo de
investigación, como por ejemplo el diseño de currícula para los distintos
aspectos de la ciencia mencionados arriba.
Tal vez este artículo sirva como preámbulo de los estudios que
necesitamos en la región.
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